Deseos para el año 2001

Siempre que llega un 31 de diciembre, uno se pone a mirar atrás y hace un recordatorio del año para hacer un balance.

Siempre piensas que el próximo año será mejor, pero con el tiempo vas aprendiendo que lo único que cambia es el calendario, ya que la mayoría tenemos una vida igual que en el año que hemos dejado.

Pero la mayoría se propone nuevos propósitos, que son bastante repetidos en todas las casas. Dejar de fumar está en el Top de ventas, seguido de adelgazar, hacer una vida más sana, echarse novio o viajar a tal sitio.

Pero mi compañera de vida hace otro de los topicazos y es una lista de deseos para el año que entra.

Con nuestra particular máquina del tiempo me trasladaré 20 años atrás para elaborar una serie de deseos que podría haber hecho en la noche que cambió el Milenio

  • Que el Barça gane algún título.

A pesar de que el Barça a finales de ese año 2000 había encadenado una racha de partidos sin perder, el equipo era muy irregular y con dosis de mala suerte en forma de chuts al palo o larguero, que hacían que el equipo estuviese a 8 puntos de un Real Madrid que se mostraba muy sólido y la posibilidad de luchar por la Liga, se antojaba, como mínimo, muy difícil

  • Que Reina me haga olvidar de una vez por todas a Zubizarreta.

A pesar de que Zubizarreta me ponía tremendamente nervioso, su sombra era alargada y tras dejar el club por la puerta de atrás en 1994, ni Busquets, ni Lopetegui, ni Angoy, ni Vitor Baía, ni Arnau, ni Ruud Hesp (éste es el que mejor rendimiento dio) habían podido cubrir la baja del portero vitoriano.

En verano llegó Dutruel a coste cero del Celta y por negarse a renovar estuvo toda la segunda vuelta de la 99/00 sin jugar un solo minuto y su puesto lo ocupó….Pinto.

Quizás fuese esa inactividad o el peso de la portería barcelonista, pero el guardameta francés no estuvo muy acertado en esa primera mitad de temporada y fue relegado a la suplencia por Arnau, pero una cagada de este que acabó en lesión y derrota en La Romareda, devolvieron a Dutruel al once inicial, pero en su vuelta a Vigo (con pitos incluidos cada vez que tocaba el balón) se lesionó en una salida por alto y el “comunista” Pepe Reina saltó del banquillo para hacer su debut en Primera División con tan solo 18 años.

La prensa y sus técnicos en las inferiores no hacían más que hablar genial del guardameta hijo de Miguel Reina y creedme cuando no había nadie que tuviera más ganas que yo, de ver a un portero consagrado por fin en Can Barça.

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Zubi siempre en nuestros corazones
  • ¿Ir a una final?

El Barça disputaba en esa temporada 2000/01 la Champions League, pero tras caer eliminado de la competición a manos de Milan y Leeds (sigo pensando que hubo acuerdo entre ellos en el último partido) y ser tercero de grupo, el club azulgrana tenía la oportunidad de jugar la Copa UEFA. En la eliminatoria de dieciseisavos, se había eliminado al Brujas y en una competición más flojita (ya entraban 4 equipos en Champions por entonces) el equipo tenía opción de jugar la final en Dortmund.

Ahorrar se convierte en un objetivo primordial para costearme billete y entrada para ir a la ciudad alemana si el equipo llega a la final.

  • Que la junta directiva no me dé vergüenza

Joan Gaspart había conseguido ser el presidente ganando las elecciones el 23 de julio de 2000. En un intento de contentar a todas las candidaturas, aúno a directivos de unos y otros y esa junta se conoció como los 101 Dálmatas debido al elevado número de directivos y consejeros que había.

Tras un verano complicado pero con un equipo que parecía ilusionante, se perdió en el primer desplazamiento europeo en el campo del Besiktas por 3 a 0 y el directivo Àngel Fernández arremetió contra el equipo asegurando que los jugadores se habían comportado como bailarinas de salón y avivando una polémica.

Joan Gaspart, que en ocasiones se comportaba como un hooligan también daba vergüencita cuando relativizaba una derrota o un fracaso argumentando siempre los fracasos con victimismo arbitral y su manida frase por aquellos días: “Dependemos de nosotros mismos”

  • Que Guardiola renueve y sea santo y seña del club.

En esa temporada los dos cracks del equipo eran Rivaldo y Kluivert y a ninguno se le tenía en alta estima en Barcelona a pesar de ser maravillosos jugadores.

Realmente tras la traición de Figo, los aficionados nos agarrábamos a jugadores como Guardiola y Luis Enrique, pero el de Santpedor acababa contrato en 6 meses y cuando uno le oía hablar, sus palabras no apuntaban a nada positivo.

Mi deseo es que se quede para guiar la reconstrucción necesaria del equipo y les haga sentir lo que es el Barça.

  • Que Iván De la Peña me haga soñar

El segundo fichaje de cara a la galería que hizo en su gestión Joan Gaspart fue Iván De la Peña (el primero fue Gerard López). El cántabro, que se fue echando pestes de Van Gaal tras su fichaje por la Lazio, volvió a Barcelona cuando el técnico holandés se marchó y tras su fracaso en Roma y Marsella.

Tras la lesión de Guardiola en pretemporada y la marcha de Xavi a los juegos de Sidney, el Barça necesitaba un jugador para el centro del campo y De la Peña estaba con el cartel de sobrante en la Lazio, así que Gaspart consiguió la cesión del pequeño buda con una opción de compra de 1200 millones de pesetas al año siguiente.

Iván empezó jugando un buen partido ante el Racing con victoria por 3 a 1, pero pagó los platos rotos de la derrota en Turquía y señalado al ser sustituido en el descanso de la derrota por 0 a 2 ante el Milan.

Si sumamos su fragilidad física, el canterano tan solo sumaba 342 minutos repartidos en 8 partidos y empezaba a filtrarse una mala relación con el técnico mallorquín.

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Ivan de la Peña y l’amic Joan
  • ¡Quiero a Riquelme en el Barça ya!

El 22 de noviembre de ese año 2000 el Real Madrid jugaba la Intercontinental contra Boca Juniors en Tokyo. En tiempos pasados, esa competición se disputaba en ocasiones entre semana, como fue el caso de esta edición, que se disputó en martes a las 11 de la mañana hora española.

Yo consensué con mi madre para librarme de ir ese día a clase y poder ver el partido y pude disfrutar de una de las mayores exhibiciones individuales que yo he presenciado en directo y es que Riquelme se comió el solito al poderoso Real Madrid y consiguió gracias a dos goles de Martin Palermo la Intercontinental.

Desde ese día sufrí una fiebre con Riquelme, que se veía parcialmente saciada con reportajes televisivos o un carteo (gracias sección de contactosde Don Balón) de un seguidor de Boca Juniors que residía en el Gran Buenos Aires.

Mi delirio por Román era tal que los domingos me ponái en un rudimentario internet que se paraba cada dos por tres la emisora Radio La Red para escuchar los partidos de Boca y ver que hacía ese mago del balón que parecía salido de otro tiempo.

  • Que Figo se pelee con la plantilla del Real Madrid y pida irse.

Mi odio hacía el portugués era (no descarto que el tiempo verbal correcto sea es) irracional. Su marcha había sido muy dolorosa y en mi habitación colgaba un billete de 10.000 pesetas con su cara que había regalado el Diario Sport.

Mi deseo es que siendo lo bueno que era, no fuera feliz en Madrid y aunque no lo querría ni regalado en el Barça, tampoco quería verlo con la camiseta blanca.

  • Que nos inviten al Mundial de Clubes

En el año 2000 se disputó en el mes de enero el Mundial de Clubes en Brasil. El torneo fue esperpéntico ya que el Manchester United se lo tomó a cachondeo, los rivales eran bastante flojitos y paraba por completo la competición y lo obligaba a posponer varios partidos ligueros.

Igualmente, la idea parece que gustó ($$$) y se quería repetir en el verano de 2001 en España. Como país organizador, el Real Madrid tendría la plaza por ser el actual Campeón de Europa y se especulaba que el segundo participante español fuese el Deportivo de la Coruña, flamante campeón de la liga.

Yo confiaba que en ese torneo se invitara al Barça por historia y deseaba que eso ocurriera, ya que mis ganas de celebrar títulos en años de sequía eran alarmantes.

  • Que ascienda el Atlético.

A pesar de que en la actualidad es un club que me cae bastante mal debido a la posición ideólogica de sus hinchas más ruidosos, en el año 2000 el Atlético de Madrid era un club que me caía bien, ya que ambos teníamos un rival común.

En mayo de 2000 se oficializó el descenso del club colchonero a Segunda y sacaron el célebre spot de “Un añito en el infierno” e hicieron un verdadero equipazo para jugar en la división de plata. Pero tras un mal comienzo en el que ya había caído el primer entrenador, el club rojiblanco se situaba antes de iniciar el milenio en mitad de la tabla y con un futuro incierto.

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Queremos al Atlético siempre en Primera División
  • Que no baje el Lleida y suban equipos catalanes.

Tras vivir a principios de los 90 una presencia de hasta 5 catalanes en segunda división (Sabadell, Lleida, Palamós, Barça B y Figueres) en esta temporada tan solo quedaba en liza el equipo ilerdense y no estaba muy bien que digamos, ya que el equipo entrenado por Miguel Rubio marchaba penúltimo tras 18 jornadas con tan solo 3 vicorias en su haber y a 4 puntos de la salvación que la marcaba el Getafe.

Por suerte en el Grupo 3 de Segunda B había tres equipos catalnes en puestos de Playoff (Barça B, Gramanet y Sabadell)

  • ¡Que salga el PC Fútbol ya!

Tras tirar horas y horas de mi vida en el mítico juego de Dynamic, ya que llevaba jugando desde el 2.0, no veía la hora de poder echar una partida con la Roma que juntaba una plantilla con Totti, Delvecchio, Montella, Batistuta o Emerson. Mi ordenador será lo bastante potente para todo lo que pedirá el juego?

Debatiéndome entre ahorrar para la final de la UEFA o un pc más potente para el nuevo PC Fútbol os deseamos desde el equipo de Golstalgia una buena entrada de milenio y feliz año 2001.

pcfutbol2001
PC Fútbol 2001

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