Las cosas que se repetían el día de Reyes

Buenas, golstálgicos, esperamos que sus Majestades Reales hayan traído muchos regalos a todos los que escuchan nuestro podcast o pasan y leen nuestros posts. El día de Reyes, cuando era pequeña, lo esperaba con mucha ilusión y hoy me he cogido nuestra particular máquina del tiempo para irme al pasado para traeros varias cosas que nunca faltaban en un día como hoy.

  • La colonia Brummel.

‘En las distancias cortas es donde un hombre se la juega’, eso lo sabían muchos padres de los 90 y en mi casa los reyes siempre dejaban esta colonia al hombre de la casa. Gustos aparte, porque eso ya depende de cada uno, las colonias siempre son uno de los regalos más socorridos y comprados de las navidades (Algún día hablaremos de los anuncios de tv en época navideña).

Brummel, esa gran fragancia
  • Neceseres.

No había año en la que no me cayesen uno o varios neceseres de viaje. A pesar de no ser una persona viajera en los 90 salvo en verano, que, como buenos castellano-manchegos íbamos buscando el sol en la playa, era otra de las cosas que me regalaban. Al final les das buen uso, pues aunque no fuese viajera torpe sí que he sido. Eso sí, creo que existe un limite de neceseres por hogar, que hubo un año que me trajeron 3.

  • Los caramelos de propaganda variada.

Estos de la imagen son muy cuquis pero los que yo recuerdo que tiraban los reyes y sus pajes en la cabalgata tenían propaganda de bancos tales como La Caixa o Banesto. Se juntaba con la bolsa de plástico de un supermercado cualquiera y cual botín después esos caramelos permanecían por casa hasta el siguiente año. ¿A qué leches sabía el caramelo que era blanquecino? ¿Y el verde? ¿Por qué nos volvíamos locos cogiendo caramelos?

Los caramelos de los Reyes Magos
  • El brasero.

Tras ver la cabalgata y ya repartir un puñado de caramelos a mi abuela, ella me daba los regalos de Reyes y, para entrar en calor, me preparaba un tanque de té (ahí empezó mi afición por las infusiones) y nos invitaba a meter las piernas debajo de la mesa al calor del brasero. Me encantaría saber cuantos hogares aún siguen usando el brasero. Me parece que ahora nos hemos pasado a mesas cuadradas sin esos faldones que guardaban el calor de las brasas. Luego no había quien quisiera salir de ahí.

  • Anís del mono.

La noche es larga para las majestades de Oriente y ya os he comentado que hacía bastante ‘rasca’ en Toledo. Así que en casa pensábamos en el frío que estarían pasando los reyes y les dejábamos 3 copitas de anís para que entraran en calor. Total, ellos no pasan controles de la poli. Además, mi abuelo se venía arriba esa noche y cogía la botella de anís para hacer música con ella y cantar villancicos.

  • El Hotel.

¡Qué gran juego de mesa! De pequeña yo lo llamaba ‘el monopoly en 3d, con figuritas’ y cada noche de reyes mis primos y una servidora nos echábamos unas partiditas mientras esperábamos la llegada de los regalos. Con el paso de los años y la llegada de nuevos integrantes cada vez quedaban menos edificios pero el Boomerang, que era uno de los hoteles más baratos, pero más rentables, siempre estaba de una pieza. Después ya éramos tantos que nos pasamos al bingo y eso parecía una auténtica ludoteca con las típicas cantinelas de ‘¡el 33, la edad de Cristo!’, ‘¡el 15, la niña bonita!’, ‘¡el 69, uhhhhhhhhh…!’.

El juego de mesa Hotel
  • Dinero de contrabando.

Muy de abuelas eso de dar dinero a los nietos como si se tratase de droga. Ahora lo pienso y sigo sin entender por qué se hacía de esta manera y por qué íbamos por turnos a recibir el aguinaldo navideño. A eso le añades que, en mi caso, recuerdo que el dinero se guardaba hasta el reparto en un pañuelo de tela y todo se vuelve más bizarro.

  • Churros con chocolate.

El día de reyes por la tarde estás harto de comer, harto de roscón, harto de cocidos, pero llegan las 7 de la tarde y alguien habla de churros y ya tu estómago dice ‘total, ya vas cenado’. Pues la merienda cena en mi familia siempre eran churros y el chocolate no era otro que el RAM a la taza que mi abuela preparaba en una olla cual mago hace su poción en el caldero. Bien azucarados y calentitos acabábamos el día y la Navidad, porque, para mí, el 7 de enero ya es la vuelta a la realidad, a los propósitos y esas cosas.

Espero que os haya gustado este recopilatorio de recuerdos de este día (y la vispera) y nos encantaría que nos dijeras qué cosas recuerdas tú.

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