Los lunes al Pop

Yo leía Super Pop

Quizás no recuerdo tan malos los lunes de mi adolescencia. Cierto es que yo siempre he sido lo que algunos llaman empollona aunque el truco consistía en escuchar en clase y luego hacer la tarea, realmente el estudio lo dejaba para los últimos días previos al examen. Algún día descubriré si es que mis neuronas frente a una fecha próxima es cuando más se activan, nunca he sido capaz de saber si era así o ha sido sensación mía.

Pero había otro acontecimiento que ocurría siempre los lunes y era el recibir una de mis revistas favoritas. La super pop. 

Hubo una época que cada lunes era fiesta porque la semana que no había Super Pop tenía la Bravo y así consecutivamente durante muchos años. En ocasiones, era mi madre la que, a las 15 de la tarde, llegaba con ella a casa porque de vuelta de su trabajo pasaba por el kiosko de la plaza de toros de Toledo. Cuando no era ella ya iba yo a una tienda de barrio con la prensa, la quiniela y artículos de regalo. 

Normalmente traía entrevistas de famosos del momento (imaginaros, las Spice girls vs backstreet boys, los triunfitos, Brad Pitt, David Civera, Britney Spears, los de Gran Hermano, las Embrujadas, Compañeros, etc), unos pósters a doble página para decorar tu habitación con tus ídolos (tuve dos momentos en los que llené mi habitación de posters, el primero con Ricky Martín y el segundo con la nueva generación de compañeros, en la que salía un desconocido por entonces David Janer). 

Super Pop con la edición especial de OT

Lo que más me gustaba sin dudar era los tests (que me imagino que harían los redactores de la revista en un rato tonto) del estilo ¿Esta colado por ti? Descubre si ella es tu mejor amiga, ¿Qué personaje de compañeros eres? ¿Tienes un sexto sentido? ¿Este será tu mejor verano? Qué al final todo se basaba en mayoría de a, b o c y de ahí saca tus conclusiones…  Pero el rato que pasaba rellenando no me lo quitaba nadie. Era como leer el horóscopo para ver cómo te iba a ir la quincena y si el famoso que te gusta era del mismo signo zodiacal que tú. 

Otra de las secciones que más me gustaban era la de cartearse con gente de España o bien con famosos, ya que ponían buzones de la productora y tú esperabas con cariño que te respondieran por correo. Y pasó en dos ocasiones, ya os lo contaré en otra entrada.

Os preguntaréis, ¿y los regalos? Porque estás revistas tenían, aparte del reclamo famosil, el regalo de turno entre los que podías encontrar desde joyas que cambiaban de color según tu estado de ánimo (luego descubres que es el calor corporal el que hace que cambie de color, y tu pensando que era porque tú amor platónico no te hacía caso, estaba azul porque hacía frío, fin de la historia), pulseras de BFF, las calcomanías, bolis plastiqueros, pegatinas, algún esmalte de uñas (que esto estaba muy bien) y en septiembre mi favorito: la agenda escolar.

Agenda Super Pop

La agenda era la fantasía de la revista, donde ponían frases célebres de Alejandro Sanz, Nick Carter, Chayanne, Scream, Keanu Reeves, y los lunes de turno ya te avisaba de comprar la revista, como amante de la papelería esto me encantaba. Ahora mismo odio a la Sagra del pasado que no uso su diógenes golstálgico para guardar alguna y haberla podido enseñar en algún video junto a estas palabras, pero en su día recortaba las fotos de los que me interesaban y lo demás iba a la basura… Ahora he ido a buscar en Todocolección alguna, por eso del recuerdo, y se venden a precio de oro. Y es que, amigos míos, la revista dejó de publicarse en papel en el año 2011. Después de 34 años llenando los kioskos del famoseo nacional e internacional la revista pasó a ser digital y la magio se perdió.

Después de la Super pop me fui a una lectura más adulta con Nuevo vale, donde el público era mayor que para Super pop y Fotogramas porque empecé a tener un gran furor por todo lo que estrenaba en cines Johnny Depp, que era otro de mis grandes amores. Mi hermana siguió los pasos y cuando ella comenzó a tener el pavo se repitió el ritual, mi madre traía los lunes la revista o bien éramos nosotras dos las que íbamos a comprarla a la tienda. Lo mejor es que esta revista pasó de generación en generación ya que mi madre en sus años mozos se la compraba.

Por un momento me encantaría volver a tener en mis manos alguna de esas revistas con DiCaprio en portada y reírme de esa época en la que un test era capaz de saber todo sobre mí.

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