El día de la marmota

El 2 de febrero es el día de la marmota. Consiste en esperar a la mitad del invierno para obligar a una marmota a salir de su madriguera. Dice la leyenda que si la marmota al salir de su madriguera, está nublado y no ve su sombra, saldrá y adelantará el final del invierno.

En cambio, si hace sol, el roedor no saldrá para disgusto de los presentes y la primavera tardará aún unas 7 semanas en llegar.

Según el historial meteorológico de Estados Unidos, la marmota solo acierta con su salida o su late check out en un 40% de los años durante el último siglo.

Pero como cualquier otra fiesta, no se puede pedir rigor y, al fin y al cabo, la gente lo celebra con comida y bebida y eso es excusa suficiente para el ser humano y de esta guisa, se sigue haciendo.

De esta tradición, no tendríamos ni idea en España de no ser por la famosa película protagonizada por Bill Murray (en mi opinión una de sus mejores actuaciones) y en la que el actor encarnaba a un meteorólogo que, muy a su pesar, tenía que ir a cubrir el evento de la marmota Rappel a la localidad de Punxsutwaney, en Pensilvania, veía que el 2 de febrero se repetía una y otra vez, teniendo que aguantar unas horas insoportables sin parar, algo parecido a lo que tiene que sufrir el chófer de Santiago Abascal.

También le debemos a este film que podamos ponerle nombre al año que estamos sufriendo debido a la pandemia que padecemos, ya que nuestro día a día es un día de la marmota ad aternum.

No estamos aquí para traeros tradiciones yankys o películas de los noventa (yo no), y por lo tanto la introducción es debido a que el 2 de febrero de 1998, los seguidores del Sporting de Gijón sufrían otro lunes igual.

Venían de una derrota en el Camp Nou en la que el equipo asturiano casi caza algún puntito en un mes de histeria en Can Barça, pero dos goles de Rivaldo dejaron a los rojiblancos de vacío.

Se había jugado la jornada 23 y los aficionados rojiblancos veían como su equipo marchaba último, sin ninguna posibilidad de la salvación, ya que solo habían sumado 3 empates ante Valladolid y Salamanca en El Molinón y en Montjuic ante el Espanyol. El resto, derrotas.

Tantas derrotas que ya habían superado el récord negativo del Burgos en la 92/93 que acumuló 22 jornadas sin conocer la victoria.

El baile de entrenadores (en febrero aún estaba Novoa, que sustituyó a Maceda, que a su vez había relevado a Montes) de jugadores (hasta 34 jugadores disputaron algún minuto durante el Campeonato) y de fracasos provocaban que los aficionados ya lo tomasen a regodeo. Era mejor reir que llorar.

El 2 de febrero de 1998 el día amaneció nublado en Gijón, sin mucho frío, ya que la temperatura rondó los 10 grados durante la jornada, pero con la fina lluvia que caracteriza la mayoría de los días en el paraíso terrenal que es Asturias.

En algún lugar de Gijón, una marmota que estaba hibernando, se remoloneó, abrió los ojos, miró hacía fuera, no vio su sombra y salió.

Nadie estaba allí para celebrarlo, pero pasó, porque el domingo siguiente el Sporting consiguió la primera victoria de la temporada. Tras 238 días (238!!!!) el conjunto rojiblanco volvió a ganar tres puntos de una tacada.

La victima fue el Racing, que fue la comidilla durante unos días por ser el primer derrotado (algo similar le pasó a Juanmi en el primer gol de Anelka en Madrid).

Pero como hemos dicho al principio del artículo, tan solo la marmota acierta en el 40% de las ocasiones y el Sporting tan solo consiguió una victoria más en ese Campeonato (ante el Espanyol) y eso significaba que el invierno en El Molinón duraría 10 años más.

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